Burano

Burano es una de las islas más llamativas y especiales de la Laguna de Venecia. Muy cerca de la ciudad de los canales, esta isla nos espera llena de colores, rica gastronomía y milenaria tradición. Sus casas de colores son toda una institución. Si viajas a Venecia, una excursión a Burano es una visita prácticamente obligada.
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Burano

Burano

Burano es una de las islas más llamativas y especiales de la Laguna de Venecia. Muy cerca de la ciudad de los canales, esta isla nos espera llena de colores, rica gastronomía y milenaria tradición. Sus casas de colores son toda una institución. Si viajas a Venecia, una excursión a Burano es una visita prácticamente obligada.
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Burano es una de las islas más especiales de la Laguna de Venecia. Llena de vivos colores por cada rincón, sus coloridas casas se han convertido en su seña de identidad y también en su atractivo principal. Imposible no sorprenderse al ver sus canales bañados por los cientos de tonos diferentes de sus fachadas que iluminan todas las calles de la isla. Una riquísima gastronomía, artesanía centenaria… y hasta un campanario inclinado. Burano es una de las visitas que más merece la pena en un viaje a Venecia.

Qué ver en Burano

Casas de colores

Como decíamos, lo que más llama la atención es el fantástico colorido de sus casas. Esto sucede en toda la isla, no sólo en las calles principales. La isla de Burano en la actualidad tiene el turismo como actividad principal. Por esto a menudo se cree que la decoración de las fachadas es simplemente una estrategia para atraer visitantes. Pero lo cierto es que la isla lleva practicando este estilo de decoración en sus casas desde mucho antes de la llegada de turistas. La pesca fue era una de las actividades principales para los locales y, para que los marineros pudiesen localizar fácilmente su casa en los días de niebla, pintaban su fachada con colores vivos.

Aunque no podemos afirmarlo con rotundidad, pues no se sabe con certeza el origen de esta costumbre. Algunos piensas que Burano, pese a ser una isla con no muchos habitantes, las familias que la poblaban tenían muchos apellidos diferentes. Y, para localizar mejor donde vivía cada familia, se relacionaba a cada una con el color de su casa.

Hoy en día esto es patrimonio cultural e histórico de Burano y, si una familia quiere pintar su casa (o cambiarle de color), tiene que pedir permiso al ayuntamiento. Éstos le indican si pueden o no pintarla y los colores en los que puede hacerlo dependiendo de dónde esté la casa.

El Campanile de Burano

El otro atractivo principal de la isla de Burano es su campanario, cuya torre tiene una considerable inclinación. Tanto que el propio nombre de la torre es ‘Campanile Storto’ (campanario torcido). En esta isla, cuyos edificios son en general de una altura bastante baja, el campanario sobresale sobre toda Burano con sus 53 metros de altura. Esto hace que su inclinación resalte todavía más y llame mucho la atención. Quizás pueda parecer una descripción exagerada, pero es que la inclinación del campanario es de nada más y nada menos que 1.83 metros. Increíble.

La torre se encuentra en la parte trasera de la iglesia de San Martín Vescovo, un paseo por la isla hasta la iglesia con visita al campanile de Burano es uno de los mejores planes en Burano.

Campanile Burano

Piazza Galuppi

La Plaza Galuppi es la plaza principal de la isla, el lugar principal de reunión de los locales y también de los viajeros. En gran parte porque es el espacio abierto más amplio de Burano y aquí se instalan múltiples negocios locales, bares y restaurantes. Una plaza con mucho encanto, mucho ambiente local y el sitio perfecto para disfrutar de la exquisita gastronomía de Burano.

Bepi Suà y una casa especial

Bepi Suà fue un vecino muy importante de la isla. Nacido en 1920, Bepi tenía una pasión artística y también un gran amor por su querida Burano. Todas las casas de Burano son coloridas, pero la de Bepi Suà lo es todavía más. Todos los días, salía a pintar su fachada decorándola con figuras geométricas, formas llamativas, recuadros… todo lleno de colores. La casa de Bepi no era ningún día igual. Cada día cambiaba su imagen, sus colores. Los vecinos empezaron a apreciar el arte de este particular vecino y la casa de Bepi Suà comenzó a hacerse conocida en toda Venecia e incluso para los viajeros que llegaban a Burano.

La casa de Bepi y su hermana Albertina se acabó conviertiendo en todo un símbolo de la isla y en un atractivo turístico. Los visitantes caminaban hasta la calle Via Galuppi para encontrarse con el señor Suà, apoyado en el suelo pintando la fachada, y fotografiarse con la casa y el dueño, la obra y el artista.

Bepi Suà falleció en el 1985 y su casa se conservó tal y como él la había pintado por última vez. Unas décadas más tarde comenzó a notarse la degradación de la pintura y en 2003 fue restaurada con materiales más resistentes. Pero siempre manteniendo el último diseño de Bepi.

El Cinema Paradiso de Burano

Bepi Suà no sólo fue un vecino conocido y querido por su casa tan especial, era el mejor amigo de Burano durante las noches de verano. Con un gran proyector, desde su casa apuntaba al quiosco de enfrente para compartir en la plaza películas, dibujos para los niños y episodios de alguna serie de televisión. Los niños de la isla se juntaban en el barrio después de la cena, los padres hacían lo mismo y cualquier vecino se apuntaba para pasar una noche juntos en comunidad frente a la ‘’pantalla’’ de Bepi.

Su hermana Antonella, ya después de la muerte de Bepi, recordaba con infinito cariño estos momentos tan especiales que su hermano regalaba en Burano con esta especie de Cinema Paradiso hecho realidad.

Gastronomía

Pese a ser una isla bastante pequeña (no llega a los 2.000 habitantes) Burano tiene una gran tradición y cultura gastronómica propia. Ésta se basa sobre todo en el pescado que los marineros locales traen diariamente a la isla. La cocina de Burano con pescado fresco puede ser realmente un manjar.

Uno de sus platos estrella es el risotto de gò, un risotto preparado con un esturión de la Laguna de Venecia. Otro de las elaboraciones más típicas es un dulce llamado ‘bussolà’. Son un dulce que está entre galleta y bizcocho y que pueden tener forma de ‘S’ o de rosquilla. Con una base de huevo y hechas al horno, las bussolà van de más crujiente a menos crujiente según su tamaño. Cuanto más grande, más blandas. Por eso en las pastelerías y panaderías las veréis de tamaños muy variados. Así, según el gusto de cada uno, escoge la textura que más le guste.

Por cierto, cuando paseéis por Burano en busca de una buena bussolà, encontraréis muchas panaderías locales que indiquen fuera en un cartel que las realizan ellos, así os aseguráis de probar las auténticas.

Comer en Burano

Para disfrutar de esta riquísima gastronomía, Burano cuenta con una gran oferta de restaurantes y comercios alimenticios. Lo que más sorprende no es la variedad de lugares pese al pequeño tamaño de la isla, pues el nivel de turismo es alto, sino la elaboración local. Es difícil toparse, a diferencia de Venecia, con un restaurante de comida turística con mala calidad. De hecho, en Burano hay bastantes trattorías (restaurantes regenteados por familias locales) y osterías. Además, este tipo de restaurantes no sólo garantiza una elaboración y comida casera sino una calidad-precio excelente. No perdáis la oportunidad de comer en Burano, saborear su gastronomía y disfrutar de la hospitalidad de su gente.

Merletto de Burano

El bordado es una actividad de artesanía que está muy instalada en Burano desde hace más de 500 años. Con la pesca, ha sido la ocupación económica más destacada de la isla. En este caso, el bordado (llamado merletto en italiano) estaba reservado a las mujeres que, desde muy pequeñas, aprendían el oficio y se dedicaba a ello toda su vida. Con tantos siglos y dedicación al encaje y al bordado, las prendas de Burano cogieron fama internacional por su belleza y calidad.

En un momento de la República de Venecia, llegaron a ser de los mayores productores de Europa. Con la caída de la República de Venecia la actividad sufrió un gran golpe y, con la llegada del turismo a la isla, otro. Hoy en día son pocos los negocios y las personas que se dedican a ello. Y muy poca la gente joven que se interesa en formarse y seguir con la tradición. Aun así, resulta muy interesante ir a algún taller de costura y ver cómo se trabaja e incluso comprar alguna prenda. Las señoras trabajadoras del taller estarán encantadas de compartir con vosotros su sabiduría y experiencia y veréis el orgullo que sienten sobre Burano y su bordado en cada una de sus palabras.

Para indagar un poco más en esta tradición centenaria y no perder su legado, existe en Burano el Museo del Merletto.

Leyenda del Merletto

El Merletto de Burano forma parte de la tradición de la isla hasta tal punto que tiene su propia leyenda. Una historia de lo más curiosa. Esta cuenta que el origen del encaje de Burano se remonta al amor entre un pescador de la isla y su novia. El pescador, en una de sus salidas de trabajo a la laguna de Venecia, comenzó a escuchar los cantos de una sirena. El ser mitológico lo tentaba fuertemente con su voz. El pescador de Burano, con toda su fuerza y recordando a su novia que lo esperaba en la isla, consiguió resistir. La sirena no podía creerlo y, llena de rabia pero también de admiración por la fidelidad del pescador, con su cola golpeó el agua salpicando la embarcación del joven. Al secarse el agua en sus manos, le dejó un precioso velo de una tela perfecta.

El pescador volvió a Burano y se lo ofreció a su novia como petición de su mano. En su boda, vistió aquel velo haciendo la envidia de todas las mujeres de la isla, que comenzaron a trabajar para intentar hacer un velo igual. Perfeccionando su técnica y la calidad del hilo durante generaciones hasta que obtuvieron uno de los mejores bordados, el Merletto de Burano.

Cómo llegar a Burano desde Venecia

La isla de Burano se encuentra en el norte de la laguna veneciana, a unos 7 kilómetros del centro de Venecia. Para llegar, debemos hacerlo en transporte marítimo. Si queréis visitarla por vuestra cuenta, el modo más sencillo es coger un vaporetto desde la terminal Fondamente Nove, en Venecia. Desde allí hay una línea directa de vaporetto que une Venecia directamente con Burano. El viaje dura unos 40-45 minutos.

Sin embargo, una opción todavía más cómoda es la de visitar Burano en un tour guiado desde Venecia. De esta manera, os podéis despreocupar del transporte y además conoceréis la isla con un guía local.

Visitas guiadas en Burano

Con nuestra amplia experiencia en Italia, hemos trabajado para ofreceros diferentes opciones para visitar Burano con la seguridad de hacerlo con una agencia de confianza. Con los mejores guías locales, en nuestra visita guiada a Burano no sólo tendréis el transporte incluido y perfectamente organizado sino que conoceréis esta preciosa isla con personas que la sienten como suya. Con gran conocimiento y ganas de hacer de vuestro viaje una experiencia única.

Dónde dormir en Burano

Como veíamos anteriormente, la opción más escogida para visitar Burano es hacerlo en una excursión desde Venecia. Siendo Burano una parte de la estancia en la ciudad de los canales. Por tanto, el alojamiento suele reservarse en Venecia, ya que la ciudad tiene mucho para ver y alojándonos en Burano, deberíamos coger todos los días el transporte para ir a Venecia y hacer allí nuestras visitas. Pues los monumentos más importantes de la laguna están allí.

A pesar de esto, por supuesto que reservar un hotel en Burano es otra opción. Hay muchos tipos de viaje y una estancia en esta isla más tranquila y apartada es también un precioso plan. Los alojamientos en Burano suelen ser bastante caros, aunque esto es una constante en toda Venecia. Los precios suelen rondar los 150€ por noche. Algo diferente en Burano, por el contrario, es el estilo de hotel. Normalmente suelen ser casas particulares o pisos reformados y reconvertidos en hotel o B&B. Algunos incluso están ubicados en alguna de las hermosas casas de colores tan representativas de Burano. Si bien es cierto que el precio por noche e caro, es justo decir que es habitual en Burano que el alojamiento sea un apartamento entero o una casa entera y no sólo una habitación.

Un turismo relajado

Toda Venecia recibe muchísimo turismo a lo largo del año. Burano no es una excepción, pero si que es un lugar muchísimo más tranquilo que la ciudad de Venecia. A pesar de recibir turistas que aprovechar su estancia en Venecia para hacer una excursión a Burano, esta pequeña isla conserva el ambiente de un pueblo con encanto al que llegan algunas personas para disfrutar de él. Esto hace que en Burano haya un ambiente internacional pero local a la vez. Un turismo relajado y agradable, que invita a pasar una jornada agradable interactuando con otros visitantes, con locales, con la gastronomía… Un lugar que atrapa. Una visita muy recomendada desde Venecia.